lunes, 25 de julio de 2016

El peso de las sombras de Ángeles Caso


Sinopsis:

La vida de Mariana de Montespin es la huida permanente de un fantasma que la persigue: la soledad. Mariana camina por el mundo como una sombra -la sombra de otros-, llevando en su corazón el peso de todos aquellos que, desde la memoria familiar o desde su propia realidad, han formado parte de su vida. A su alrededor se despliega un mundo, el de la aristocracia francesa de finales del siglo pasado, que se resquebraja a medida que el siglo XX avanza imparable, con el ascenso de nuevas clases, con sus guerras y atrocidades, sus cambios de costumbres y su entrega a la modernidad. París, Normandía o la Costa Azul son paisajes de esta novela. Pero ésta es, sobre todo, una historia del alma, que se expresa en ella por emociones y fantasías. Y el alma de Mariana de Montespin imagina leyendas y trenza sueños sobre un mundo real que le es insuficiente. El peso de las sombras es un magistral relato de amores y frustraciones con el que Ángeles Caso ha quedado finalista del Premio Planeta 1994.









Fragmento:

.... \ Pero un corazón noble ama sólo una vez, por entero, entregando para siempre toda la ternura y el deseo y la piedad. él esperaba, aguardaba el momento en que aquel otro corazón solitario, triste, anhelante de desconocidas ternuras descubriese al amigo hasta entonces silencioso por el pudor y la paciencia. Sin embargo, la vida juega a veces malas pasadas, engaña los sentidos, hace quiebros al tiempo, desbarata las oportunidades, pone trampas al sentimiento, que cree acertar, cree haber llegado en el momento justo, cree ser infalible cuando solo es frágil,desconcertado, inoportuno .. Y él se fue, tuvo que irse lejos, y aún calló, seguro de su sino, confundiendo lo propio con lo ajeno, y ella , Teresa de Treville, entró una noche en casa de Hugo de Montespín y se quedó allí por siempre, enclaustrada en aquella cárcel de amor equivocado, de amor herido, cerrado sobre si mismo como un capullo que no ha podido crecer por falta de sustento, de aliento del amor otro, del amor amado y cercano un instante, que deslumbró y engaño, que fingió acercarse para fundirse y engrandecerse y se alejó luego, burlón , orgulloso, altivo, saboreando el derrumbe del amor ajeno, el deterioro del capullo pronto lleno de gusanos... Tal vez lloró Teresa - como ella había tenido que llorar-, por la irrefrenable falta de juicio de su débil corazón equivocado, que la hizo amar quien no la amaba y desdeñar a quien hubiera sido capaz de encerrar los rayos de la luna en una cesta por hacerla a ella feliz .. Y él volvió, regresó del largo viaje. sus ojos se entrecerraron de llanto cuando divisó desde el barco las costas blancas donde ella debía de estar esperándole. Y luego, al saberla amante de otro, al descubrir su estúpida inocencia, la cruel soledad de su pasión quiso morir de pena, y vino aquí a Belbec, por verla, por decirle lo que nunca le había dicho, lo que hubiera podido contarle cuando su corazón era aún solitario, que la amaba, que todavía estaba dispuesto a darle la mano como antes, que treparía la montaña más alta, y descendería al fondo más oscuro de los océanos y rompería todos los hilos que le ataban al mundo si ella aceptaba su amor .. Pero Madame de Montespín no podía mandar sobre su anhelo prisionero. Y los dos languidecieron en aquella desdichada vida de desencuentros, de burlas del tiempo y del sentimiento. Y luego cuando ella murió y el supo del abandono de su cuerpo adorado en aquella tumba oscura y sola quiso dejar por siempre allí rastro de su pasión malgastada .. Si, Teresa de Montespín había amado, con amor solitario, desesperado, malherido de muerte. Y de la misma manera había sido amada. Sin esperanza.

Ángeles Caso



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